LA VIDA ESTÁ PARA DISFRUTARSE
Quizás todos conozcan la historia de Ramakrishna, donde este maestro llevó a sus alumnos a un huerto de mangos. Todos los estudiantes empezaron a contar cuántas ramas había, cuántas hojas, cuántas venas en todas esas hojas… pero un alumno se sentó en una esquina. Arrancó un mango y se lo comía. ¿Quién disfrutó más? ¿Los que contaban hojas o el que comía mangos? ¡Así que disfruta! La vida está hecha para disfrutar, porque la vida misma es gozo.
La misma composición de las fuerzas que conforman la vida es alegría. La vida es amor; el amor es risa. Y por eso decimos: “Sonríe, y el mundo sonríe contigo.” Mira, estos dichos tan simples encierran significados muy profundos, pero no logramos entenderlos. Si yo pongo cara larga, tú harás lo mismo. Pero si yo sonrío, tú también sonreirás. Y si mi sonrisa y mi amor son genuinos y sinceros, tocarán el núcleo mismo de tu ser. Y así es como debe vivirse la vida.
Así es como se crea la conexión entre lo relativo y lo Absoluto: una línea directa desde la mente consciente hacia la mente supraconsciente y más allá. La mente supraconsciente es tan vasta como el universo. Y aun así, hay algo más allá. La totalidad de la mente supraconsciente, la subconsciente y la consciente está representada por lo que conocemos como el dios personal. La emanación de esta totalidad es el dios personal, y desde allí, alcanzamos aquello que es impersonal.
La personalidad que es creada por este universo es el dios personal con varios atributos. Al mismo tiempo, lo impersonal es la fuerza neutral —como la electricidad en una estufa que da calor o en una nevera que da frío. Y eso es lo que es el ser humano. ¿Y dónde está eso? En ninguna parte, pero “ninguna parte” es “aquí y ahora”. ¿Ves la similitud en la escritura entre “nowhere” y “now here”? Se escriben igual.
… Gururaj Ananda Yogi: Satsang EE. UU. 1979 – 02



