A principios de la década de 1970, luchaba contra la adicción a las drogas y una profunda inseguridad sobre la vida. Durante un viaje de mochilero a la India, descubrí las enseñanzas de Swami Vivekananda, un maestro espiritual indio del siglo XIX. Sus ideas me hicieron darme cuenta de que lo que buscaba a través de las drogas podía alcanzarse mediante la meditación, un camino hacia la experiencia de lo trascendental.

Durante años, busqué un gurú que me guiara en la meditación, explorando varios movimientos sin éxito. En 1982, supe de Gururaj Ananda Yogi, un maestro que inicialmente me parecía demasiado occidentalizado. Sin embargo, al asistir a uno de sus cursos, rápidamente sentí un sentido innegable de hogar. Poco después, Gururaj me inició en prácticas personales de meditación adaptadas a mí.

Este fue un punto de inflexión profundo en mi vida. Mis inseguridades se desvanecieron y encontré propósito y dirección. Un año y medio después, en un curso en el Reino Unido con Gururaj, tuve una experiencia que cambió mi vida. Al reflexionar sobre los arrepentimientos pasados, sentí una ola indescriptible de energía compasiva que me envolvía, dejando una impresión duradera.

Cuando Gururaj ascendió, sus sucesores, el Guru Rajesh Ananda y Jasmini Ananda Yogini, continuaron su trabajo, encarnando el mismo amor y energía. Sus enseñanzas y técnicas de meditación me han brindado una vida llena de alegría y propósito.

Agradecido por esta transformación, estoy comprometido a compartir la sabiduría, el amor y las enseñanzas de Gururaj con los demás, con la esperanza de aliviar sus luchas y ayudarlos a encontrar paz y alegría.