La meditación llegó a mi vida en una fase excepcional. Sentía que estaba en medio de un océano, sin brújula ni destino, sin saber qué quería hacer ni cómo lo haría. Derrotado por mis inseguridades, sentía que había perdido la batalla. Pero cuando la meditación entró en mi vida, encontré la fuerza para superar esas inseguridades, crecer más fuerte por dentro y empezar a vivir la vida como la había soñado, no como otros intentaron imponerme. Hoy, estoy increíblemente agradecido de haber podido dejar esas inseguridades atrás, lo que me ha permitido disfrutar de una vida en paz. Estoy genuinamente agradecida de que la Meditación FISU haya llegado a mi vida.