MEJORANDO NUESTRA MENTE
No intentes cambiar tu mente, porque no puedes cambiar tu mente por mucho que lo intentes. ¿Con qué vas a cambiarla? ¿Qué otra herramienta tienes además de tu propia mente para hacerlo? Aquí es donde entraremos en el ámbito del autoanálisis. Si se hace de forma constructiva, el autoanálisis es muy beneficioso, y la racionalización también puede ser excelente. Sin embargo, la única tragedia es que, a través de la racionalización y el autoanálisis, muchas personas acaban desarrollando un mayor sentimiento de culpa.
Mediante el autoanálisis, comienzan a sumergirse profundamente en su mente —no en su Espíritu—, y empiezan a remover toda la suciedad contenida allí. Remover esa suciedad mental puede cumplir un propósito útil, pero si todas las técnicas se basan únicamente en la mente, no las recomendaría. Porque, al igual que la ropa sucia en una lavadora, cuando se remueve la suciedad, tiene que haber un disolvente, tiene que haber un detergente que la absorba.
Todo lo que se remueve en la mente debe tener primero un trasfondo de Fuerza Espiritual del cual podamos extraer. En ese proceso, la fuerza espiritual debe ser despertada mediante la meditación y las prácticas espirituales. Al mismo tiempo, uno puede realizar un análisis mental, de modo que la suciedad que la mente analítica saque a la superficie pueda disolverse de manera automática y espontánea gracias a las fuerzas espirituales que se generan en uno. Estas fuerzas se activan al meditar, al ir hacia lo profundo de uno mismo, pero el análisis también debe tener una base activa.
Cuando analizas algo y llegas a una conclusión inevitable, pero no haces nada al respecto, esos procesos mentales se incrustan más profundamente en la mente, haciendo que los samskaras —las impresiones mentales— se fortalezcan. En ese caso, el análisis no está ayudando.
Debes abordar todas tus decisiones mentales, racionalizaciones y análisis de dos maneras: primero, activando las energías espirituales dentro de ti, lo cual puede equipararse al Gurushakti o a la Gracia. Volviendo a la metáfora de la lavadora: para disolver las negatividades de la mente, también se necesita una vía de escape. El jabón elimina la suciedad de la ropa, pero la lavadora aún necesita un tubo para drenar el agua. En nuestro caso, nuestras prácticas espirituales disuelven la suciedad, y el segundo paso es liberar las energías acumuladas en nosotros.
Hay personas que realizan ciertas formas de meditación durante diez o doce horas, pero no llevan a cabo las acciones necesarias. Por acciones físicas también me refiero a acciones mentales, porque el pensamiento también es una acción física, aunque a un nivel más sutil.
Entonces, una forma de abordar el problema es a través de las prácticas espirituales; y la otra es poner en práctica el análisis o las conclusiones a las que hemos llegado. Aquí estamos limpiando y liberando; así es como se clarifica la mente.
PURIFICANDO LA MENTE
Seguramente has oído hablar de la palabra ghee. El ghee es mantequilla clarificada. Hay una forma muy sencilla de hacerlo: tomas mantequilla común del supermercado, la colocas en una olla y la llevas al punto de ebullición. Tiene que hervir, hervir y seguir hirviendo, y a medida que hierve, todas las sustancias presentes en la mantequilla que impiden que sea mantequilla pura suben a la superficie, y tú las vas retirando. Así obtienes ghee puro, mantequilla clarificada, que puede durar meses sin refrigeración, mientras que la mantequilla normal no puede mantenerse fuera del refrigerador más que unos pocos días.
Ese es el proceso de purificación de la mente. El proceso de “hervor” mental es fundamental. A veces, las personas atraviesan grandes agitaciones emocionales e indecisiones y piensan que eso está mal. Puede ser malo si así lo manejan, y puede empeorar si lo desean, pero en realidad es algo valioso; el torbellino emocional por el que pasas es algo valioso porque si reprimes esas emociones, las inhibes o las bloqueas, pronto estarás en camino hacia el manicomio.
Así que deja que las emociones salgan, que se revuelvan, que hagan lo que quieran. Pero si tienes la fuerza de haber despertado la espiritualidad dentro de ti, puedes mantenerte separado de esas emociones, puedes objetivarlas, de modo que no te afecten como afectan a una persona que no tiene ese despertar.
Cuando una persona se deja afectar por las emociones —sean buenas o malas—, estas se manifiestan a través del cuerpo físico. Pueden adoptar muchas formas: enfermedades orgánicas o enfermedades psicosomáticas. Porque todo en la vida, desde el átomo más diminuto hasta el ser humano, e incluso hasta el dios-hombre, el Dios viviente, todo está en constante intento de expresarse. Y esa expresión significa expansión, al igual que el universo entero se expande constantemente dentro de sí mismo. El universo está atravesando el mismo proceso por el que tú estás pasando, porque tú eres un universo en miniatura.
Como dice el dicho: “Si entiendes el funcionamiento de un grano de arena, entenderás el universo entero.” El secreto aquí es el siguiente: a medida que la mente se va aclarando más y más mediante prácticas espirituales, pensamiento correcto y acción correcta, entonces cualquier emoción que uno atraviese —ya sea dolor o placer—, al estar en un cuerpo y tener una mente, estará sujeta a la ley de los opuestos. Estás atado; esa es la esclavitud por la que el ser humano pasa.
Últimamente, los científicos han descubierto que en esta polaridad —algo que ya fue dicho por los sabios védicos hace miles y miles de años—, si tocas un extremo o creas una perturbación, sea buena o mala, en un extremo del palo, el otro extremo lo sentirá y responderá en consecuencia. Aquí hay un proceso mediante el cual la positividad en un extremo llevará a la positividad en el otro extremo, el otro lado de la polaridad.
PENSAMIENTO POSITIVO
Por eso existen maestros que te hablan del pensamiento positivo. Pero el pensamiento positivo no consiste en ahogar o reprimir los pensamientos negativos. No puedes hacerlo; es imposible. Cuanto más luchas contra los pensamientos negativos e intentas forzarlos a convertirse en positivos, más fuertes se volverán los negativos, porque estás luchando contra ellos. Y ese es el verdadero significado cuando las escrituras dicen: “No resistas al mal.” Esas enseñanzas contienen significados profundos que la mayoría de las personas no logra comprender.
Solo hay una cosa que se puede hacer: usar esos mismos pensamientos negativos y desarrollar una nueva perspectiva sobre ellos —utilizar esos pensamientos negativos y darles la vuelta, de modo que se transformen automáticamente en pensamientos positivos.
La mente no puede expulsar los pensamientos negativos por sí sola. Si tienes una jarra con agua sucia, no necesitas tirarla. Simplemente pon la jarra bajo un grifo abierto, y a medida que el agua limpia fluya dentro, poco a poco toda el agua sucia se irá, y terminarás con una jarra llena de agua limpia.
La mente funciona de manera similar. A medida que vertemos y permitimos que nuestra mente se impregne de esas poderosas energías espirituales que hay dentro de nosotros —energías que extraemos desde lo más profundo mediante nuestras prácticas—, veremos cómo el agua sucia en la jarra se transforma en agua limpia. No estamos luchando contra el agua sucia; simplemente estamos vertiendo agua limpia constantemente.
A menudo, las personas te dirán que si aparece un pensamiento negativo de odio en tu mente, lo reemplaces con pensamientos de amor. O que si llega un pensamiento feo con fuerza, pienses en belleza. Eso es más fácil decirlo que hacerlo. Inténtalo. Ya lo has intentado, así que no necesito decírtelo. No es algo que puedas encender y apagar como un interruptor, y eso es lo que psicólogos y personas como Norman Vincent Peale y todos esos olvidan comprender. Los reto en cualquier foro público.
No comprenden que no se puede apagar un pensamiento negativo y encender uno positivo. Es un proceso gradual, en el cual usas ese mismo pensamiento negativo y, con discernimiento y con la fuerza espiritual que cultivas, lo conviertes en positividad.
TRANSFORMAR LA MENTE EN POSITIVIDAD
Existen muchos métodos para alcanzar una vida positiva. Uno de esos métodos es tener un verdadero guru, por ejemplo, alguien que pueda enseñarte estas cosas. Alguien que enseñe positividad, que hable de amor y esperanza, y no de esos predicadores del fin del mundo. Ellos no son necesarios, porque están condenándose a sí mismos. Pero los maestros que enseñan amor y esperanza, esos sí vale la pena escucharlos, porque te dejan algo en qué pensar.
En ausencia de un maestro —ya que no puedes tenerlo contigo todos los días— puedes recurrir a libros de esa naturaleza, que llenen tu mente de buenos pensamientos. Estás ayudándote a ti mismo de esa forma, y cuando la mente está llena de buenos pensamientos, sientes esa elevación, esa ligereza, y no hay espacio para tanta tristeza o crisis emocional.
Muchas veces he estado en casas de personas que me muestran su hogar, y veo sobre la mesita de noche una novela de detectives o una historia de fantasmas, o cualquier tipo de romanticismo idealizado, cosas por el estilo. ¿Por qué no tener allí un libro como Dios Llama (God Calling) o algo así, algo positivo? Si antes de dormir lees unos pasajes, mientras duermes, estos trabajan en tu mente subconsciente. Imagina que te acuestas con buenos pensamientos o con la imagen de alguien cuyas enseñanzas sigues, tal vez como símbolo. Todos estos son pequeños recursos útiles que pueden transformar la mente en una positividad cada vez mayor.
Y repito: no puedes simplemente apagar un pensamiento. ¡Es imposible! Si tienes un dolor de muelas, es muy fácil decir: “Deja de pensar en ello, ocúpate en otra cosa”. Es fácil decirlo, pero eso no sucede. Tus pensamientos siempre vuelven al punto del dolor… a menos que seas tan inocente como un niño. Un niño con dolor de muelas puede distraerse completamente si se enfoca en un juego que le gusta, y olvidará el dolor. Pero ¿cuántos de nosotros, los llamados adultos, tenemos esa capacidad?
Eso requeriría una inocencia primordial, y hemos perdido esa inocencia. Hemos perdido esa ingenuidad con la que nacimos. Te lo digo: estabas mejor cuando eras niño que ahora.
EL CAMINO ESPIRITUAL ES UN CAMINO PARA HÉROES
La gente piensa que el camino espiritual es fácil. No, no lo es. Como diría Vivekananda, es el camino de los héroes, donde uno está verdaderamente decidido a alcanzar la meta. No se trata de tener en mente la felicidad, ni de decir: quiero riqueza, salud y todo eso. No. Tu mente debe morar en la Divinidad, y todas esas felicidades llegan por sí solas. No necesitas buscarlas.
Cuanto más persigues la felicidad, más se aleja de ti. El otro día cité un pasaje de Nathaniel Hawthorne —creo que fue él—, donde dice que si tratas de atrapar una mariposa, volará lejos de ti, pero si te quedas quieto, quizás se pose en tu hombro. Ese es el secreto de la felicidad: no buscar la felicidad, sino buscar la Divinidad. Y, a su debido tiempo, la felicidad, el éxtasis y la alegría amanecen en ti, cuando te estableces en el Ser.
APUNTA HACIA “ESO”
Nuestras prácticas espirituales y de meditación tienen como propósito encontrar esa estabilidad dentro de nosotros, para descubrir y desplegar el verdadero Yo: la Divinidad, el Cielo interior que ya está ahí. Una vez que eso se alcanza, todo lo demás te será añadido.
Las personas —especialmente aquellas en el camino espiritual— deben apuntar hacia Eso. Con mayúsculas: E, S, O. ¡ESO!
No me estoy sacando esto de la galera. Esto es lo que todos los sabios han dicho una y otra vez. Porque eso es el camino real. Muéstrame una sola persona que haya perseguido la felicidad y la haya encontrado. Ni una sola, entre los más de cuatro mil millones de personas que habitan la Tierra. Ninguna la ha encontrado. La única forma de hallar esa felicidad —que no es otra cosa que otra palabra para positividad— es buscar en otra dirección.
Cuando tratamos de perseguir la felicidad, a veces encontramos pequeños placeres… pero no felicidad. Y cuando aparecen esos pequeños placeres, ten por seguro que el dolor los seguirá. El opuesto siempre estará presente en cualquier situación. Ya sea de placer o de dolor, la cualidad opuesta siempre estará contenida. Esa es la ley de la naturaleza. Esa es la ley de la naturaleza relativa, y toda la naturaleza es relativa.
… Gururaj Ananda Yogi: Satsang Estados Unidos 1980 – 14



