
TODO ES DIGNO Una exhortación de las escrituras dice: “Señor, no soy digno de recoger las migajas que caen de tu mesa”. Ningún hombre, mujer o niño es indigno, y la Divinidad no considera a nadie como indigno. La Divinidad misma, esa fuerza neutral, no conoce de indignidad. Es como la lluvia que cae sobre campos...










