¿QUÉ ES LA DICHA?
La dicha es una experiencia indefinible, como el amor. Hay ciertas inferencias que podrían hablarnos sobre la dicha, pero no sobre lo que realmente es. Lo mismo ocurre en las universidades, donde te explican todo acerca de algo, pero no lo que ese algo es en realidad.
Esa es la dificultad que se presenta al tratar de definir una cualidad que surge desde lo más profundo de uno mismo. Todos hemos experimentado alegrías, todos hemos experimentado placeres, y sin embargo, es muy difícil definir lo que es la alegría o lo que es el placer. Podemos decir: “Oh, el placer es una sensación agradable”, y ahí termina. O podríamos decir: “Me siento alegre”, y la persona entenderá lo que queremos decir porque también ha experimentado alegría.
Cuando le describes a alguien que te sientes alegre, esa persona sabrá de lo que hablas porque, en cierta medida, ha experimentado la alegría. Cuando le dices a alguien que tienes dolor de muelas, esa persona sabrá inmediatamente lo que es, si ha tenido dolor de muelas alguna vez.
La dicha es una cualidad que muy pocas personas han experimentado en la existencia de este mundo. La descripción de la dicha no puede ser verbalizada, y aunque pudiera serlo, no podría ser entendida.
Describir la dicha sería sinónimo de describir a Dios. Sin embargo, al referirse a la dicha, uno podría decir que surge una sensación desde lo más profundo de uno mismo, una sensación que se vuelve tan universal que uno podría abrazar al universo entero dentro de sí, que uno se identifica con todo y con todos.
La dicha contiene tanta alegría que uno siente el dolor de los demás, y también siente los placeres de los demás. La dicha contiene todos los elementos mediante los cuales el dolor de otros puede ser elevado, porque uno irradia la cualidad de la dicha. Cuando uno irradia esta cualidad de la dicha que experimenta, entonces toda la atmósfera se ilumina.
Un hombre autorrealizado jamás podría explicarte lo que es la autorrealización. Puede decirte que la autorrealización, que también es sinónima con la dicha, y que la autorrealización, como sabemos, es la realización de Dios. Siendo sinónimos, desafían toda descripción, y sin embargo, son experiencias posibles.
Cuando una persona experimenta la dicha y no puede describirla, ¿qué propósito cumple entonces esa dicha? Sería muy egoísta que una persona experimentara la dicha y no pudiera compartirla. Así que la persona dichosa, incluso sin tratar de compartirla, la comparte automáticamente, porque una de las expresiones de la dicha es el amor que se genera. Todos ustedes, en este curso, han experimentado algo de eso. Se puede ver claramente en cada rostro aquí presente.
La dicha que yo experimento no puedo explicártela con palabras. Sería como explicar a Dios. Una vez que puedes explicar cualquier objeto, estás limitando ese objeto, mientras que la dicha es una experiencia que no tiene límites. Y si no tiene límites, entonces quien experimenta la dicha la irradia hasta los confines del universo.
Aquellos que están cerca de la experiencia de la dicha naturalmente la sienten. Tal vez no la comprendan, porque desafía todo análisis mental, pero algo ocurre en la química física, mental y espiritual. Algo simplemente se enciende. Así que, aunque la dicha sea inexplicable, definitivamente puede compartirse.
… Gururaj Ananda Yogi: Satsang EE.UU. 1977 – 10



