He sido meditadora de FISU durante 20 años. La meditación ha sido, para mí, una roca, ayudándome a mantenerme tranquila y estable a lo largo de los inevitables altibajos de la vida. Me da la confianza de saber que puedo enfrentarme a lo que sea que la vida me depare. Pero la verdadera belleza de la meditación ha sido el profundo viaje interior y espiritual, experimentando una paz interior y divina profunda. Saber que estoy en un camino espiritual me trae satisfacción, apreciación por los placeres simples y una alegría tranquila. Poco a poco, con la apertura de mi corazón y la sanación de las heridas pasadas, me he vuelto más cálida y amorosa no solo con la familia y los amigos, sino también con los niños con los que he trabajado como terapeuta del habla y el lenguaje, ayudándoles a tener la confianza para desarrollar las habilidades necesarias para comunicarse de manera más efectiva y establecer relaciones.

Me siento muy bendecida de haber encontrado la Meditación FISU. Ha dado significado a mi vida. Tengo una vida simple, pero llena de amor y risas, con muchos amigos dentro de la comunidad FISU y un Guru que siempre está allí para ayudar, guiar y animar con una mano suave y constante cuando es necesario.