ENCIENDE LA LUZ
Ningún ser humano necesita atravesar la miseria ni sufrir. Sufres por tus propias interpretaciones, que provienen de una mente condicionada, una mente con patrones adquiridos, de los cuales tú, y solo tú, eres responsable. Entonces, ¿qué haces cuando no puedes deshacer los patrones creados durante milenios, miles y miles de años de tu existencia?
Si una habitación está oscura, ¿por qué analizar la oscuridad? Enciende la luz. ¿Te servirá de algo analizar la oscuridad? No. Eso es lo que discuto con los psicoanalistas: freudianos, junguianos, “tonterianos”. Deshazte de la oscuridad, deshazte de la ignorancia, y es tan fácil, tan, tan fácil. “Busca y encontrarás”. Ni siquiera necesitas buscar: ya está en ti. Y si insistes en la palabra “buscar”, solo tendrás que girar un poco tu mente y lo hallarás. ¿Y qué encuentras? Te encuentras a ti mismo. Encuentras tu verdadero Ser, tu Ser Divino, compuesto de nada más que alegría, alegría y más alegría.
DONDE HAY PLACER, HABRÁ DOLOR
Como estás atrapado en la ley de los opuestos, sigues batallando una y otra vez. No estás buscando la alegría, estás buscando placer. Y donde hay placer, siempre habrá dolor. Esa es la ley de los opuestos. Donde hay sol, habrá lluvia. Donde hay frío, habrá calor. Así que vacilas entre los dos extremos: el dolor por un lado, el placer por el otro. Vas tambaleando de un lado a otro como un sube y baja. Un momento estás abajo, otro estás arriba. Pero al encontrar el centro del sube y baja, encuentras el equilibrio. Encuentras el centro de ti mismo. Donde hay integración total, no necesitas oscilar entre el dolor y el placer: los trasciendes y alcanzas el área de la alegría, que es diferente. Gozo, dicha, completamente fundido en alegría y dicha. Puedes llamarlo como quieras: Dios, Alá, Bhagwan… Eso es tu verdadero Ser, no el pequeño ego confundido con los problemas de la tía Matilde o el tío Juan. Eso no es tu verdadero Ser.
Buscamos la alegría, y la alegría es Divina. La Divinidad es Dios, y una vez que la encuentras, lo has encontrado todo.
CREES QUE PIENSAS
Él está en el gusano que se arrastra, él está en el perro. ¿Cómo no va a estar en ti, ser pensante?
Ser pensante… ¿Desde cuándo piensas? Nunca has pensado. Crees que piensas. Nunca has pensado realmente. Todo el análisis que haces, todas las racionalizaciones que construyes, están sesgadas porque están condicionadas por pensamientos que te han sido impuestos desde niño. Tus padres te condicionan, tus maestros te condicionan, tus ministros, tu entorno, tu jefe. ¿Entonces piensas realmente?
Eres una criatura del condicionamiento. Alejémonos de los patrones y convirtámonos en pensadores reales. Si quieres racionalizar, hazlo bien, sin estar condicionado por otros. Sé tú mismo.
SÉ TÚ MISMO; ERES DIVINO
Todos te dicen que seas como Cristo, Krishna o Buda. Yo digo: “Falso. Sé tú mismo”. Entonces serás honesto contigo mismo, sincero contigo mismo. ¿Y qué hay más grande en la vida que ser uno mismo, sincero con uno mismo? No eres un pecador. Eres hijo de la Divinidad. Cada gota de sangre que corre por tus venas es divina. Te llamas a ti mismo pecador, pecador. No sé de dónde vino esa idea, pero seguro que no de Jesucristo. Créeme. Vino de iglesias organizadas que querían llenar sus arcas. Te hablan de condenación eterna y te llenan de miedos, en vez de inculcar amor en ti, que es tu verdadera naturaleza. ¿Acaso Jesús, Krishna o Buda no representaban el amor? ¿No es Dios amor? Entonces, ¿por qué no hablar de amor? ¿Por qué hablar de condena eterna?
Otra vez el condicionamiento. Soy un pecador, un pecador… Si repites que estás enfermo, enfermo, enfermo, acabarás enfermo. Pero si dices: “Soy producto de la Divinidad. Soy Divino. Nada es imposible para mí”. Nada es imposible. Solo tienes que poner una línea entre la I y la M en “imposible”: I’m possible (yo soy posible). Esa es la actitud que debería tener el ser humano para vivir una vida feliz y con éxito. El éxito es acceder a tu verdadero Ser. No son los millones en el banco; eso no significa nada. Porque solo estás de paso, y no te llevarás nada contigo.
ESTAMOS DE PASO
Había un estudiante norteamericano de filosofía que disfrutaba leyendo las obras de cierto rabino que vivía en Israel. Durante una gira de estudios, se encontraba cerca del pueblo donde vivía el rabino. Pensó: “He leído tantos libros de este rabino; voy a visitarlo”.
En la tradición oriental, nunca se visita a un gurú o rabino con las manos vacías. Si no puedes ofrecer nada, al menos llevas un pétalo como muestra. Pero este joven fue sin nada y le dijo al rabino: “Lo siento, rabino. Solo estaba de paso y no pude traerle una ofrenda”. Empezaron a conversar de esto y aquello. Y la habitación del rabino estaba vacía. Al rato, el joven se dio cuenta y le preguntó: “Rabino, ¿por qué su habitación está tan vacía y está usted sentado en el suelo?”. El rabino respondió: “Tú solo estás de paso por aquí. Yo también solo estoy de paso”.
ESTÁS AQUÍ Y AHORA. LA VIDA ES UN GOZO
¿Estás de paso hacia dónde? ¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? No vienes de ninguna parte ni vas a ningún sitio. Estás aquí y ahora. Ahora, aquí. Cambia la “W” de “nowhere” (ningún lugar), y se convierte en “now here” (aqui y ahora). No estás en ninguna parte, y si no estás en ninguna parte, ¿dónde estás? No puedes estar “allá afuera”. ¡La vida es un gozo!
… Gururaj Ananda Yogi: Satsang US 1982 – 33



