¿QUÉ TE HACE ELEGIR?
Existen varios niveles en la mente, y solo la mente inferior cree que está tomando decisiones.
Un pensamiento en la mente quiere ir a Nueva York, y otro pensamiento dice: “Quiero ir a San Francisco.” Las fases más bajas de la mente debatirían el punto, sopesando pros y contras. Pero ese mismo debate, “¿Voy a Nueva York o a San Francisco?”, no depende enteramente de los niveles inferiores de la mente, ya que estos solo están sujetos a la información sensorial externa. Ese pensamiento va a capas más profundas de la mente, al chitta, donde se evalúan los pros y contras. Es como un demandante y un acusado enfrentándose, y ese es el conflicto que se siente a nivel consciente: ¿lo hago o no lo hago? ¿Ser o no ser? Pero no termina allí. Luego va a la “caja de memoria”, donde se busca cuál experiencia fue más placentera la última vez: ¿fue más agradable Nueva York o San Francisco?
Estos casos se presentan en una sección de la mente y luego son enviados al buddhi, la facultad discriminativa, donde se refinan aún más, y después pasan al ego, que has creado y que forma la totalidad de tu mente. La respuesta vuelve por los canales habituales, y así decides si ir a Nueva York o San Francisco.
Eso es hasta donde llega la psicología moderna. Hablan del yo, del ego, y también del superyó, condicionado por los padres y el entorno. Pero eso no es suficiente. Hay otro factor involucrado en tus elecciones: la energía del Ser interior, que energiza tus procesos mentales. Esa energía puede activarse o ser reprimida por la mente consciente, y entonces te quedas sin elección.
Cuando crees que estás decidiendo, en realidad no lo estás haciendo desde tu mente consciente. Este proceso ocurre muy rápido. La decisión ya está tomada por los patrones mentales. Son estos patrones los que te fuerzan a decidir.
También hay factores externos que te influyen. Un amigo sugiere una película, tú quieres otra, y terminas yendo a la suya. ¿Estás usando tu mente o la de tu amigo? Estás siendo influenciado. En la vida diaria, estás constantemente sujeto a influencias externas. Tu mente consciente es muy susceptible y puede ser influenciada de muchas maneras. Incluso al desayunar hoy, probablemente elegiste lo que sabías que te agradaba. Entonces, tus elecciones dependen tanto de circunstancias externas como de mecanismos internos.
EL LIBRE ALBEDRÍO ES MUY LIMITADO
Cuando hablas de elegir, naturalmente piensas en el libre albedrío. Pero no existe tal cosa como libre albedrío total. Solo opera de forma limitada. El libre albedrío te permite decidir si vas a Chicago en helicóptero, en coche, en carreta o a pie. Hasta ahí llega. Pero incluso eso está influenciado por otros factores: el tiempo, el dinero, la urgencia… Entonces, incluso ahí, el “libre” albedrío tiene poco peso.
Vivimos en un universo regido por un patrón. Si estudias el cielo, verás que los planetas giran con precisión perfecta. Todo es exacto. Por eso los periódicos te dicen a qué hora saldrá el sol. Todo sigue un patrón.
¿De dónde viene ese patrón? Es lo que llamamos Voluntad Divina, que debe operar en patrones para evitar el caos. Incluso cuando dos planetas colisionan, es parte de un patrón. Tenían que chocar para crear otros patrones.
Por tanto, la voluntad humana es muy limitada. Supón que no quieres almorzar hoy. Puede haber muchas razones: no tienes hambre, tienes dolor de estómago, estás ayunando. Entonces, tampoco es una elección, sino resultado de otros factores. Lo más importante, como enseña la psicología del yoga, son los samskaras, impresiones del pasado que generan ciertas tendencias en la vida cotidiana.
LAS TENDENCIAS PUEDEN MODIFICARSE
Lo que enfrentamos son tendencias que crean patrones en nosotros. Estas tendencias pueden modificarse. Como un río que corre en cierta dirección, puedes desviarlo. Allí radica la importancia de tu voluntad (no necesariamente libre), que también está condicionada por otros factores más allá de las tendencias establecidas.
Entre esos factores está la Voluntad Divina. Un hombre tiene un buen empleo y lo pierde. ¿Lo eligió? Tal vez no conscientemente, pero una fuerza inconsciente atrajo las condiciones para perderlo.
El 99% de las personas no ama su trabajo. Se aburren, lo cambian, y vuelven a aburrirse. ¿Ese aburrimiento es una elección? No. Es resultado del condicionamiento mental. Un ingeniero electrónico, por necesidad, recoge basura. Su mente está diseñada para ser ingeniero, pero las circunstancias lo llevan a otra cosa. No le gusta, y esa desarmonía mental crea una energía que lo lleva a perder el empleo.
Dos personas aplican a un mismo trabajo. El más calificado es rechazado y el otro, aceptado. Se dice que es por “personalidad”, pero en realidad es la emanación de su ser lo que influye. Incluso sin hablar, tu presencia puede hacer que alguien te acepte o te rechace. Todo depende de la mente.
LOS BLOQUEOS PUEDEN SER ELIMINADOS
Pensamos que analizamos, pero usamos solo una fracción de la mente. Una parte muy pequeña, del hemisferio izquierdo, el analítico. Esa parte ha sido condicionada como una computadora. Y olvidamos usar el hemisferio derecho, el intuitivo, conectado a nuestro Ser superior.
Cuando este hemisferio se activa con prácticas espirituales, el hemisferio izquierdo funciona con mayor armonía. Entonces tus elecciones, aunque parezcan racionales, están inspiradas por algo más profundo.
Los bloqueos mentales pueden eliminarse mediante la espiritualidad. Así puedes usar niveles superiores de tu mente. Los mejores resultados en la vida se dan cuando vas más allá de los niveles de la mente y permites que tu Ser interior actúe. Esa es la “voz interior” que puede oírse claramente. Solo unos meses de práctica espiritual auténtica pueden ayudarte a escucharla. Y si la sigues, no te equivocarás.
Porque si “te equivocas”, es tu mente en conflicto, y luego dices: “Elegí mal.” Pero no elegiste mal: permitiste que algo erróneo te sucediera.
LA VIDA ES UN PROCESO, UN ACONTECER
Todo en la vida es un proceso, un fluir, una serie de eventos como cuentas en un collar. Cada cuenta parece separada, pero cuando se unen con un hilo, ya no dices “mis cuentas”, dices “mi collar”.
Cuando realmente puedes ver eso, todo en la vida se vuelve uno. Porque esas cuentas, por sí solas, no tienen sentido. Pero si están conectadas, la vida fluye. Cuando se da esa conexión, la fragmentación desaparece, y es esa fragmentación la que te hace creer que eliges.
No estás eligiendo. Solo lo parece. Hay una gran diferencia entre apariencia y realidad. No digo que todo sea ilusión. Esa cuenta es real, pero si le das demasiada importancia, pierdes el flujo de la vida. Y sin ese fluir, no estás viviendo.
LA VIDA DEBE FLUIR SIN ELEGIR
La vida debe fluir de forma natural, sin necesidad de elegir. Esto no significa dejar que los karmas jueguen contigo. Si accedes a tu fuente interior, esos karmas no tendrán poder sobre ti. Es cierto que cosechas lo que siembras, pero eso opera en un plano bajo. Puedes ir más allá de sembrar y cosechar. ¿Qué fruto hay ahí? El fruto de quemar las semillas del karma, y eso te deja una mente feliz, dichosa, gozosa. ¿Acaso no es eso lo que quieres?
La felicidad y el gozo vienen de adentro. Y las elecciones hechas desde la Voluntad Divina siempre traen buenos frutos, porque la Divinidad es puro gozo. Somos nosotros quienes distorsionamos ese gozo y nos volvemos miserables. Por eso decimos: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.”
¿Y quién es ese “Tú”? Es tu verdadero Ser interior.
Si accedes a esos recursos y dices: “Hágase tu voluntad”, estás trayendo esa alegría divina a través de los niveles de la mente hasta tu cuerpo físico. Y cuando la dicha permea cada célula, ¿para qué elegir?
Si tu meta es experimentar gozo, y el gozo significa ausencia de conflictos, no necesitas elegir. Solo eliges porque tu mente está en conflicto. Si no hay conflicto, no hay elección.
… Gururaj Ananda Yogi: Satsang US 1984 – 35



